John Constable, pintor inglés y maestro del paisaje de estilo Romántico, nació el 11 de junio de 1776. Sus obras, extraídas directamente de la naturaleza, influyeron en los pintores franceses de la Escuela de Barbizon y en el Movimiento Impresionista. Es por ello que se lo considera como un pionero de estas tendencias artísticas. Todos sus biógrafos coinciden en que Constable se dedicó al estudio del paisaje rural inglés y desarrolló un estilo marcadamente individual. Desde muy joven su admiración por los paisajistas holandeses del Barroco (especialmente Hobbema) hace que se interese por el paisaje pintoresco. Pero, ¿qué es lo pintoresco? He aquí unas breves líneas al respecto.
Lo pintoresco es un término que engloba un conjunto de actitudes hacia el paisaje, en la literatura y en el arte; surgió a fines del siglo XVIII y a principios del XIX. Indicaba una aproximación estética que se complacía en la aspereza y la irregularidad. Las escenas pintorescas no eran, por lo tanto, ni serenas (como lo bello) ni imponentes (como lo sublime), sino que estaban llenas de variedad, detalles curiosos y contextos interesantes; por ejemplo, las ruinas medievales, tema preferido por los pintores del romanticismo alemán, eran esencialmente pintorescas. En lo pintoresco prima el buen gusto; al que agrade a los sentidos. Otros teóricos del arte definen lo pintoresco como “lo que complace a los ojos; notable por su singularidad; que hiere la imaginación con la fuerza de la pintura; que se expresa mediante la pintura; que proporciona un buen tema para un paisaje” (1). Lo pintoresco engendró gran cantidad de literatura y la excursión pintoresca en busca de temas adecuados fue una característica de la pintura inglesa de paisaje del siglo XIX, en figuras como Constable.
Lo pintoresco nunca originó una teoría coherente, sólo fue un tema a diferencia de lo ‘Sublime’, término cuyo uso se generalizó en el siglo XVIII para denotar un nuevo concepto artístico basado en la Crítica del Juicio estético de Kant (1790). Para el gran filósofo de Königsberg,lo sublime se funda en la razón y rebasa toda apelación al entendimiento y a la imaginación; apunta a lo absoluto, a la totalidad, a lo indeterminado, a lo inefable, a lo no material y produce asombro y temor; implica una emoción profunda y poco común que se detiene momentáneamente para desencadenar luego toda una fuerza vital (2). Este concepto de lo sublime fue el punto central de la filosofía kantiana del siglo XVIII y XIX. Esta idea tuvo una profunda importancia en el creciente sentimiento respecto a la grandeza y violencia de la naturaleza. Para Kant, lo sublime es un grado superior a lo bello y sólo se presenta ante nosotros cuando la contemplación de algún fenómeno de gran envergadura, como el estallido de un volcán, el furor del huracán, o el fragor de una batalla, nos sobrecogen el ánimo y nos dejan anonadados; se relaciona con ideas de temor, miedo, inmensidad y aspectos sorprendentes del escenario natural. Burke (3)dice que “una calculada oscuridad en algunas cosas contribuye al efecto del cuadro” porque, en el arte como en la naturaleza “lo oscuro, confuso, incierto en las imágenes tienen un poder mayor sobre la fantasía para generar las mayores pasiones que es lo más claro y determinado”. Los románticos alemanes e ingleses como Turner (contemporáneo de Constable), exploraron lo sublime en el siglo XIX, siendo los mejores exponentes del tema y sus obras no son más que la representación ante nuestros ojos de ese sentimiento de contemplación, arrobamiento y de insignificancia humana ante la inmensidad, grandiosidad y lo sublime de la Naturaleza.
Explicados ya los conceptos de gusto, lo bello, lo sublime y el lugar de lo pintoresco con respecto a ellos, retomamos a Constable, maestro del paisaje. Expuso sus primeros paisajes en 1802 y desde entonces no dejó de interesarse por el paisaje pintoresco. Sus pinturas, que se llevaban a cabo al aire libre, supusieron una innovación para el arte inglés. Trabajar al natural supuso una serie de cambios formales en la ejecución; se utilizaron técnicas que requerían un pronto acabado y un transporte ágil y cómodo como la acuarela, la aguada, la tiza y el lápiz; y la producción pictórica demandó trabajos en pequeño formato. Constable se interesó especialmente por el dibujo, plasmando senderos, cabañas y puentes de las cercanías de su entorno, la zona del valle del río Stour, territorio que se ha venido a llamar el "país de Constable". Paulatinamente, su visión pintoresca de la naturaleza va dejando paso a una pintura más naturalista. Constable abandonó las técnicas tradicionales pictóricas descartando la aplicación de la habitual base de color castaño y logrando efectos de luz más naturales y brillantes, mediante el uso del color en bruto aplicado con pequeñas pinceladas. Se esforzó en retratar el efecto de la escena, suavizando a menudo los detalles físicos. Estaba fascinado por los reflejos en el agua, y por la luz sobre las nubes; esto le llevó a producir muchos estudios del cielo. Sus paisajes han recibido diferentes consideraciones; algunos críticos ven una verdadera y sensible traducción del escenario familiar; otros perciben en Constable el reflejo de tiempo idílico perdido, durante un periodo en que la Revolución Industrial estaba cambiando irremediablemente el paisaje del campo. Durante su vida y, muchos años después de su muerte, no se reconoció su trabajo en Inglaterra. Sin embargo, en Francia, cuando su obra fue exhibida por un marchante francés en el Salón de París de 1824, fue muy admirado por Eugène Delacroix y por los pintores de Barbizon, que empezaron a pintar al aire libre, y por los impresionistas, que buscaban capturar los efectos de la luz. Constable murió en Londres, el 31 de marzo de 1837. La proyección internacional que tuvo lo pintoresco, es una de las principales contribuciones inglesas a las artes visuales. El género costumbrista deriva de lo pintoresco.
El costumbrismo narra actitudes, comportamientos, valores y hábitos comunes a un grupo social o al pueblo entero por medio de la descripción minuciosa de los ambientes, los vestidos, las tradiciones y los tipos y oficios genéricos. Se desarrolló sobre todo durante el siglo XIX, cuando la revolución industrial presagiaba que una serie de valores y tradiciones rurales podrían perderse. Éste género se trasladó a América, en donde viajeros, diplomáticos y lugareños se posesionaron del tema y dieron lugar a vasta producción que retrató la idiosincrasia del nuevo continente.

Bibliografía
- 1988, CHILVERS, Ian; Harold OSBORNE y Dennos FARR.Diccionario de Arte. Madrid: Alianza Editorial
- 2002, AZÚA, Félix de.Diccionarios de las Artes. Barcelona: Editorial Anagrama
- 1974, COPLESTON, Frederick. Historia de la filosofía VI – De Wolff a Kant. Barcelona: Ariel
- www.definicion.org/pintoresco. Consultado en: 09.08.06
- www.artehistoria.com/?refer=enciclopedias.com. Consultado en: 09.08.06
- www.artehistoria.com/genios/pintores. Consultado en: 09.08.06
- www.es.wikipedia.org/wiki/Costumbrismo Consultado en: 09.08.06

(1) Chilvers y otros, 1988: 512
(2) Copleston, 1974: 315. Kant: distingue tres tipos de juicio estético. Primero, El juicio del gusto: tiene un fundamento puramente subjetivo, ya que lo que cuenta es el placer o el disgusto que experimenta la sensibilidad, la imaginación y el entendimiento respecto de una representación dada; este juicio se refiere a la forma de la representación de un objeto final y el placer que acompaña esa representación. Segundo, el juicio sobre lo bello, es un juicio sobre objetos naturales que causa gusto en el acto de juzgarlo y no en la sensación ni por medio de un concepto; lo bello tiene una analogía con la cualidad moral de una acción buena; este juicio se funda en un principio a priori y comprende un fin propio de la naturaleza. El juicio sobre lo bello, produce alegría positiva y contemplación tranquila. Y, tercero, el juicio sobre lo sublime. Kant sostiene que lo sublime rebasa al entendimiento y a la imaginación y se funda en la razón que apunta a lo absoluto, a la totalidad, a lo indeterminado y, produce asombro y temor, implica una emoción que se detiene momentáneamente primero y desencadena posteriormente, todo el vigor de una fuerza vital.
(3) En CHILVERS y otros, 1988: 680. Burke, 1757. A Philosophical Enquiry into the Origin of our Ideas of the Sublime and the Beautiful [Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello].